LECTURAS ENCADENADAS (13)

La “maldad textual” de El Mercurio ha logrado una de sus más elaboradas expresiones en el artículo de Blanca Arthur del sábado 7 de marzo. En esta joya, hay dos palabras que sostienen la ofensiva la ofensiva argumental, más allá de la página como frente político.  Estas palabras son subsidiosubsistencia. Incluso, podría no haber expuesto su argumentación. En el título está todo: “DC opta por la subsistencia al pactar con el PC”. ¡Brillante! La palabra subsistencia está encajada entre las polaridades de las siglas: DC – PC. En una sustitución imaginaria de la letra del inconsciente partidario se juega un pacto. ¡Con eso basta! Subsistencia se lee como si la palabra pacto estuviese impresa por debajo, sirviéndole de zócalo. La primera se sostiene en el segundo, separados por la barra distintiva que los convierte en un solo bloque. En cambio, la palabra subsidio opera en la superficie del texto como un futbolista que en el medio campo redistribuye el juego entre los sinónimos sobrevivir y subsistir.

Impresa en solo dos ocasiones en el bloque de texto, la palabra subsidio dinamiza el relato, devolviéndole a la DC un vocablo del que fuera responsable de su popularización política, de modo que deba ser entendido que este conglomerado está en una situación análoga a un grupo de pobladores-sin-casa.

¡Han perdido la noción de casa! En el fondo, Blanca Arthur produce la comprensión  de que ha habido una merma simbólica de proporciones en la que la DC ha perdido la casa de la lengua. Ya me explicaré. Pero que quede claro. El solo empleo de la palabra subsidio apunta a decidir que la DC carece de vivienda. En fin, que ingresó en el universo de los carenciados que requieren pactos de sobrevivencia para seguir de pie.

Regreso a la trama indicativa del artículo. Dos cosas: una, señalar que frente al deterioro electoral no hay que apegarse a los principios;  dos, que el subsidio oficioso del PC entregado a la Concertación en las elecciones presidenciales anteriores, se convierte ahora en subsidio oficial mediante pacto explícito.

Al final, Blanca Arthur expone su malestar ante un cálculo de costos ideológicos favorables en relación al beneficio electoral  directo. Bien quisiera que su sector alcanzara un beneficio mayor. Lo cual significa, por inversión, una crítica al modo como en la Alianza no se practica el pragmatismo, porque tanto RN como la UDI sostienen una soberbia que puede hundirlos. Esta soberbia tiene que ver con el exceso-de-casa y puede conducirlos a la ruina, porque  no manejan los efectos movilizadores del fantasma de la carestía.

LA DC, que ha sido articuladora de la noción de política social en nuestro país, se ha convertido a sí misma en un espacio efectivo de política de sobrevivencia. Blanca Arthur escribe un texto eficaz, a través del cual termina saludando indirectamente la fuerza de esta directiva DC para imponer el pragmatismo por sobre la doctrina.

Para que este texto de Blanca Arthur funcione es preciso que el lector reconozca, primero, la presencia de otro texto; segundo, que lo identifique, y tercero, que pueda medir la separación entre uno y otro. En el cumplimiento de estas tres condiciones reside la capacidad de montaje del lector cooperante al que apela. Estas condiciones  paratextuales las encontramos en el mismo periódico, como situaciones reveladoras del orden simbólico de las lecturas de los viejos textos referenciales que son exhibidos hoy día,  para garantizar operaciones que se espera sean tipificadas como situaciones contra natura. El éxito de este montaje exige que el lector esté capacitado para reconocer que posee una cultura y una memoria suficientes que permita identificar el hipotexto; que en este caso remite a las narraciones tomistas que fijan el estatuto de los problemas.

El hipotexto de Blanca Arthur está armado a partir de la casuística de los pactos, en el entendido que hay pactos legítimos y pactos ilegítimos. Sin embargo, esta distinción extiende lo ya formulado por Jorge Navarrete en La Tercera del 22 de febrero. A lo que Latorre le responde con una operación policial en el curso de la cual Navarrete se ve forzado a guardar silencio, hasta que se construya una nueva oportunidad textual, desde la cual pueda contribuir  a reconstruir la historia de los pactos de la DC con otras fuerzas –como el que diera vida a la CODE-, en otras coyunturas en que la cuestión de la legitimidad de un gobierno fuera puesta severamente en duda.

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