CARTA ABIERTA.
Ha comenzado a correr una carta abierta dirigida a los candidatos del denominado progresismo. La firman algunos artistas y agentes culturales que manifiestan su preocupación ante el regreso de la derecha. La verdad es que la derecha no regresa a ninguna parte, porque ha estado siempre en el gobierno. Dos botones de muestra: uno, Lagos ha sido el mejor presidente de los empresarios; dos, la criminalización del movimiento mapuche mediante la aplicación de leyes antiterroristas heredadas de la dictadura.
Cuando los artistas y los intelectuales redactan cartas son de temer, por la cantidad de lugares comunes que exhiben en su argumentación. De seguro, ante estas horas dramáticas de la patria, las conciencias lúcidas conminan a los políticos a cumplir con sus tareas históricas. En épocas normales, no lo han logrado. Es probable que la característica de los enunciados de los artistas e intelectuales sea que se manifiestan solo en momentos de crisis. Esta sería una de ellas: al artista e intelectual faro cumple con su misión. Eso está muy bien. Pero me recuerda esas listas que algunos agentes comienzan a correr para los premios nacionales de algo. Es como si pensaran que el premio se otorga por plebiscito. Lo que hacen es poner a correr una lista, no tanto para apoyar a un nombre determinado, sino para pasar lista; es decir, para activar un operativo policíaco destinado a reunir a los que están conmigo e identificar a los que están contra mí. Lo cual, reproduce la soberana amenaza del comando freísta al polarizar esa segunda fase de la campaña.
Más aún, esta carta abierta comienza a circular en el momento que en la televisión por cable se retransmite la serie Los invasores. Esta coincidencia es muy decidora acerca del tipo de recurso junguiano que sostiene la carta. Podría haber sido más benjaminiano, en verdad. Pero el tono de guerra fría satisface un espíritu de fronda que reproduce el tipo de amenazas simbólicas de quienes temen perder pan y pedazo.
No hay acuerdo posible entre los candidatos del denominado progresismo. Un conveniente pacto parlamentario no pone fin a la exclusión política, sino que abre dentro de las posibilidades que proporciona el propio sistema de exclusión, una inclusión pactada de candidatos comunistas. Bien por ellos. Pero esto no termina con la exclusión.
Tampoco habría que poner en un mismo terreno la desafección partidaria representada parcialmente por Marco Enríquez-Ominami, con los propósitos de la candidatura de Arrate, porque son más las cosas que los separa que aquello que los une. De partida, la lectura de los socialismos reales y de las dificultades que ha habido en nuestro país para profundizar la democracia.
La carta alude a la dispersión de las fuerzas, como si fuese una misma entelequia la que las sustentara. Más que nada, esta elección demuestra que existen fuerzas diversas y no reductibles a los mandatos sectoriales de los partidos. Pero los artistas deben cuidarse de no ser correa transportadora de las proyecciones de grupos de presión que apelan a sus recursos en momentos como éste. Sin embargo, ni los comandos ni las cúpulas partidarias pueden proporcionar garantía alguna a los artistas, hoy, de que habrá transformaciones en sus prácticas.
Los actores y artistas que ofrecen su visibilidad en este proceso, ni siquiera ofrecen garantías a sus propios colegas. ¿De qué me están hablando, entonces? El frente que se proponen salvar es un conglomerado en el que siguen predominando quienes han ejercido el gobierno durante casi veinte años, manejando a su antojo la memoria de las víctimas de la dictadura, especulando en su nombre, y que hicieron su aprendizaje político en el encubrimiento y desmantelamiento de las iniciativas ciudadanas.
El propio progreso social ha sido puesto en peligro por el autoritarismo excluyente de la Concertación, de su cúpula partidaria, de sus funcionarios altos, medianos y pequeños, poniendo en función formas blandas de desnaturalización de la autonomía de los movimientos sociales. De lo único que saben en el funcionariato es de control de poblaciones declaradas vulnerables.
La carta abierta llama a los candidatos a formar un nuevo pacto que permita encauzar la renovación de la política chilena. Pero si esa fue la promesa incumplida en virtud de la que nos han extorsionado durante estos casi veinte años, esgrimiendo de manera explícita e implícita, según la coyuntura, la amenaza del caos, reponiendo los efectos simbólicos de la serie de Los invasores, como si fueran una especie de tanques rusos invertidos, jugando con datos históricos traspuestos.
Más que nada, una carta abierta de artistas e intelectuales, junto con su dudosa candidez, lo que señala es la existencia de un llamado amenazante a la subordinación, bajo la cobertura de un llamamiento a la dirigencia política, pero sobre todo, autoriza la visibilidad de las listas para las futuras exclusiones, como si los tiempos fueran propios a la vigencia de los Frentes de Artistas e Intelectuales contra el Nipo-Nazi-Fascismo. Es muy probable que los redactores de la carta hayan estado leyendo los viejos panfletos de David Alfaro Siqueiros: Ante la Guerra, Arte de Guerra.
Una sugerencia, en esta línea, sería aquella en que los artistas e intelectuales de la carta abierta se reunieran el 10 de enero, en la inauguración del Museo de la Memoria, con el candidato Frei, en un acto de llamamiento a las fuerzas progresistas, especulando una vez más sobre la memoria de las víctimas, como tan bien lo ha sabido hacer hasta ahora.
December 22, 2009 No Comments