EL REVÉS DE LA TRAMA.

Resultaba complejo conseguir algunos textos. Las tiradas de los catálogos no eran suficientes y la partida se agotaba una vez terminada la exposición. Otras veces, se publicaban en revistas a las que no todos los estudiantes accedían.

En fin, depende en qué período, porque de 49 textos, solamente 15 fueron escritos y publicados durante la dictadura. De esos, tres son de mi autoría. Los dos restantes consignados en la edición corresponden, uno al 2001 y el otro a 1991. (inédito). De modo que lo grueso de mi intervención ha sido fijada entre 1981 y 1991. Richard tiene tres textos escritos durante la dictadura, mientras que los restantes son de 1992, 1996 y 2002. Luego, uno solo de Ronald Kay, en 1976, el más antiguo de la selección. Sin olvidar a Machuca, el 2008, el más nuevo. ¡Pensar que escribí sobre Díaz en 1988! ¿Qué hacía Machuca en 1988? Es decir, no hay que olvidar que en esta edición el texto más antiguo sobre Díaz, está situado en esa fecha. Sin embargo, la portada del libro corresponde a un detalle de “Historia sentimental de la pintura chilena” que data de 1982; es decir, de seis años más tarde que la fecha en que Ronald Kay escribe sobre Dittborn, inaugurando –por así decir- la “temporalidad arcaica” de la edición.

Pues bien: me refiero a “El revés de la trama. (Escritos sobre arte contemporáneo en Chile)”, recopilación y selección de Daniela González Maldini, Colección Pensamiento Visual, Ediciones Universidad Diego Portales, 2010.

La imagen de la portada ES el Pensamiento Visual que introduce la nota de la editora y encuadra las maniobras de los textos escogidos, preparando la expansión de la escritura de Raúl Zurita sobre Francisco Smythe, como soporte mítico de aquello que Díaz trajo consigo de regreso de Florencia y que está presente en la portada como dimensión de su lealtad formal y afectiva. Zurita habla en su “Poema de amor de J.F.Smythe” de las obras de la exposición que este realizó en la Sala de la Compañía de Teléfonos, antes de irse a Italia. Estamos hablando de 1979-1980. Todo eso aparece en un texto firmado en 1992. Las letras tardan en llegar a destino. Sin embargo, en 1982, el detalle de la portada de este libro publicado en el 2010, delimita iconográfica y políticamente el campo de las recuperaciones y de las alianzas garantizadoras de ese entonces. En la edición, la propia portada señala el “antes” y el “después” para el manejo del corpus indicado.

Respecto de este corpus, el “antes” es abordable solo por seis textos: tres sobre Leppe, uno sobre Dittborn, uno sobre Dávila, uno sobre Altamirano. Esa era la balanza textual de la coyuntura 1976-1982. La estadística de pacotilla permite afirmar que los textos sobre Leppe fueron escritos en 1977, lo cual los coloca en la cercanía de la edición del texto de Ronald Kay sobre Dittborn, de 1976. Respecto de lo cual, no puedo dejar de hacer un pequeño alcance: ese texto de 1976 expande el método analítico que el propio Ronald Kay ensaya con la edición de Manuscritos, de 1975. Por eso, a mi juicio, la presencia de este texto de Kay de 1976, “Proyecciones en diferentes escalas”, pone de manifiesto la presencia espectral de esa otra edición de 1975. De este modo, en el período de “antes”, hay dos bloques: uno, de 1976-1977, sobre Dittborn y Leppe; el otro, de 1981, sobre Altamirano y Dávila. Pero entre medio de esos dos bloques, opera de parte de Daniela González la importancia de haber omitido “Cuerpo Correccional”, de 1980. Como ya se sabe, hay textos que son importantes porque no están presentes en una edición. Este es el caso. Aquí, lo omitido, que no es sinónimo de falla, es significante. Basta con que en este período queden flotando las densidades de unos textos que marcan un campo, respecto del cual, la iconicidad de la portada de la edición termina por operar un mecanismo de de des-inflación de lo que en primera instancia se suponía, como delimitador epocal.

Luego de este quiebre modular que divide el libro entre un período de “revés” y un período de “trama”, la progresión distributiva confirma dos características fundamentales en el despliegue editorial
de Daniela González Maldini: en primer lugar, que
no existen textos paradigmáticos; en segundo lugar, que la selección de textos padece una periodización encaramada.

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