Justo Pastor Mellado
El Concepto de Desplazamiento del Grabado Informe de Campo (4) .   Imprimir  E-Mail 
autor Justo Pastor Mellado.   Calificación usuario:starstarstarstarstar / 10
Malo Bueno
Thursday, 13 de January de 2005
En el informe anterior me referí a la existencia de transgresiones tecnológicas del modelo del grabado clásico que adquirían una rentabilidad fuera del campo del impreso, trabajando directamente la puesta en crisis de la noción de matriz.En este aspecto, la importancia estratégica de la X y XII Muestra de Grabado de Curitiba fue la de recuperar la ruina del grabado como síntoma de una escena que afirma sus condiciones de inscripción como campo de operaciones demostrativas de artistas que no pertenecen a la tradición del grabado. El propio catálogo de la XII Muestra está destinado a recomponer momentos de la historia de la estampa y del grabado brasileño, pero sobre todo, está orientado a hablar de otra cosa que de grabado. La dimensión perversa de este gesto se manifiesta en la necesidad de pasar por el grabado para poder hablar de otra cosa, porque en su diagrama tecnológico, el modelo del grabado proporciona las facilidades formales que otros campos no ofrecen, con lo cual se reconoce abiertamente que el espacio del grabado constituye de por mi un espacio institucional fragilizado. Es decir, que su fragilidad residen condiciones muy particulares de visibilidad ejemplar de sus procedimientos.
Aquí, las palabras claves son ruina y matriz. Espacio ruinificado del grabado esencial, ruina de los procedimientos cuya utilidad va a ser verificada en otro campo. Pero en el procedimiento de reproducción, Paulo Herkenhoff va a poner el acento en la inscriptividad, como ya lo he mencionado, para referirme a la merma que en nuestras escenas experimentan las matrices.
Justamente, una merma tecnológica experimentada en zonas de productividad que adquieran un gran oficio en la reparación con medios propios porque las líneas de abastecimiento de repuestos no siempre está asegurada. De este modo, el grabado pasa a ser considerado como un campo demostrativo de las condiciones de transferencia y reproducción de la información artística “matrizada” en un espacio referencial. En nuestra zona, la historia de las ideas no solo es la historia de su transporte, sino la historia de su reproducción. Y en el grabado, las reproducciones experimentan mermas simbólicas significativas. De ahí que, incluso en el terreno del fetichismo gráfico, las piezas más caras son las más raras, y entre esas rarezas aparece el academismo de las pruebas de estado, en que las marcas y señales de corrección son calculadamente concebidas para regresar al original mediante la composición del documento del rechazo de edición. Para nosotros, esa ficción de certificación adquiere un valor analítico de proyecciones, porque en sociedades de reproducción, la circulación de piezas gráficas sobre las que se instala un poder de autentificación, proporciona elementos inestimables para nuestro trabajo sobre el estatuto de la reproductibilidad.
Es preciso regresar a mi ficción de origen: el espacio ruinificado del grabado ha perdido el último bastión que aseguraba su permanencia; a saber, las bienales de grabado. Pero experiencias como las Muestra de Curitiba y la Trienal de Poligrafía de San Juan (Puerto Rico), así como otras exposiciones brasileñas, tales como “Grabados que no son grabados”, curada en el MAM-SP por Ricardo Resende, plantean cómo los mismos espacios de una bienal de grabado se convierten, temporalmente, en campos específicos de exhibición de grabados que no siendo grabados se postulan a seguir siendo denominados “grabados”. La pregunta inmediata que nos cabe formular, entonces, tiene que ver con la definición mínima de condiciones para que, una pieza pueda seguir siendo llamada, en el campo de la producción de arte, “grabado”. Ya sabemos que solo es en este campo que tales forzamientos tienen lugar (o pueden llegar a tener lugar). La curatoría de Ricardo Resende, así como el criterio con que han sido acogidas por el Club de Coleccionistas de Grabado del MAM-SP estas piezas de grabado expandido, permiten realizar una tipología de transgresiones, tanto en el nivel del soporte como en el nivel de los procedimientos de impresión. En ambos niveles se plantea un conflicto respecto del límite de tolerancia de las transgresiones. Estudiando las piezas, la frontera es inestable y no menos significativa. Pero resulta evidente que dichas piezas adquieren un plus analítico, fuera del campo del grabado. Sin embargo, se trata de obras cuyo soporte diagramático se localiza en los procedimientos del grabado, como si éstos configuraran la memoria secreta de estas obras. Los procedimientos, en este terreno, pasan a constituir algo así como una infraestructura imaginal que sostiene la superestructura imaginarizante de las obras que adquieren el plus analítico mencionado, solo a condición de reconocer la densidad fantasmática de estos procedimientos ya referidos. Introduzco una diferencia nocional entre “procedimientos” y “tecnologías” con el propósito de distinguir el diagrama intelectual de un proceso respecto de la pragmática de producción propiamente tal. El `procedimiento se da a reconocer como un espacio de retención, mientras la tecnología corresponde al desarrollo normal de una práctica. El procedimiento se refiere, entonces, a la abstención tecnológica y a su rentabilidad como estructura analítica (abstracta), mientras que la práctica queda remitida a la reproducción fetichizada del oficio. Los artistas contemporáneos se abstienen de transitar por el espacio del grabado, programando la inflación del procedimiento.

He empleado el término transitar como punto de deslizamiento hacia la pendiente nocional del tramitar, para señalar, justamente, que la abstención de transitar tiene que ver con impedir el “paso al acto”, como se diría en términos analíticos, pero sobre todo, con el hecho de que dicha abstención desplaza la cuestión misma de la impresión (fantasma de la estampa) y la hace reconocerse como un trámite. La cuestión del trámite hace que se reconozca al “grabado esencial” como una sobrevivencia de carácter administrativo. Quienes pudieran reclamar, hoy día, por las transformación de la Bienal de Grabado de San Juan en Trienal de Poligrafía de San Juan, lo tendrían que hacer desde el terreno de la defensa de derechos estamentales, por no hablar directamente de “derechos gremiales”. El término de mantener la vigencia de un mercado de la estampa me parece un reclamo legítimo, pero ya es un asunto que nada tendría que ver con arte contemporáneo. El espacio de grabado se deflaciona como lugar de privilegio para las operaciones de salvaguardia del esencialismo gremial, aún en sus expansiones digitales de reformismo tecnológico. En este sentido, son los artistas contemporáneos que trabajan teniendo como referencia imaginal los procedimientos del grabado, quienes han hecho estallar el espacio de las bienales de grabado. Ha sido el caso, con la Trienal de Poligrafía.
La aparición del concepto de Poligrafía, políticamente, disuelve el concepto de grabado y habilita un espacio de “hibridación” que sitúa institucionalmente su estructura de exhibición entre una bienal de grabado y una bienal internacional de arte. Esta Trienal, a mi juicio, se instala como un espacio transicional que inevitablemente se ha de convertir en una bienal o trienal internacional de arte, sin adjetivos. Sin embargo, debía quedar inscrita en algún lugar la determinación infraestructural de los procedimientos de grabado en la producción contemporánea. El concepto de Poligrafía apunta a satisfacer políticamente esta condición. Se trata, como se puede apreciar, de una sanción institucional que posee repercusiones conceptuales de envergadura. ¿Qué es primero? La inflación del procedimiento produce situaciones de infracción institucional que expanden su estatuto. ¿Expandir un estatuto? Quizás solo sea posible disolverlo. Es decir, su expansión estaría determinada por su disposición a la disolución. Ciertamente, lo disuelto es el estatuto del grabado como instancia de sobrevivencia de tecnologías de impresión (estampa) ya perimidas. La inflación del procedimiento permite, en cambio, la apertura de un campo de trabajo analítico que se afirma –para darse a saber-, en la figura retórica de la catacresis.

 

Mayo 2004.

 

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